El tema del verano: Phelps y las nuevas tecnologías

pipa

La trampa de las nuevas tecnologías es su banalización: cuando un celular deja de tener sentido para la comunicación estandar y sirve en cambio para vender a un medio sensacionalista un video o una foto de un famoso en una fiesta. Hay una frivolización del dispositivo, un uso equivocado pero adecuado a los tiempos sensacionales, una utilización de la tecnología que deriva en una mala versión de los hechos, en una perversión.

Esta banalización de las nuevas tecnologías como el celular o la cámara fotográfica digital conduce a la perversión de los hechos.

El jueves 5 de febrero la federación de natación de Estados Unidos (la USA Swimming) suspendió por tres meses al ganador de 8 medallas doradas con 7 records mundiales en Beiging 2008, Michael Phelps, después de que un periódico británico publicara una fotografía en la que se lo ve fumando marihuana a través de una pipa de agua en una fiesta y en una escuela de los Estados Unidos, Noviembre de 2008.

La vista gorda se clavaría en la marihuana, que es lo menos importante para este análisis pero que seguramente es lo central para la chusma.

Lo relevante son dos cosas. Por un lado la cuestión tecnológica inicial y por otro la reacción de las marcas de Phelps tras la fotografía. Lo primero implica tener en cuenta los usos que se le pueden dar a una tecnología hoy en día, siendo estos dispositivos una suerte de tramperas para la intimidad o directamente para la posibilidad de lo privado.
Cuando el uso de un celular es un uso frívolo, de paparazzi, lo que era una diversión puede pasar a ser perversión. Y más aún, un millonario como Phelps no debe ser ingenuo y debe saber a la fuerza si es necesario (a los golpes) que estamos en un momento tecnológico grave.

En este momento tecnológico fuerte, una fiesta privada es un contrasentido, hasta un sinsentido. Si la vida privada no tiene más poder frente al avance de celulares y cámaras digitales, una fiesta privada donde por cada invitado hay una cámara personal es ya una contradicción.

Con respecto a la segunda pata de todo esto, la del marketing, tras conocerse la imagen de la discordia, Phelps perdió a su main sponsor Kellogg’s, el principal fabricante de cereales del mundo, que no aceptó que los niños que consumen sus productos vean la decadencia del tigre. Y más que nada porque la marihuana es lo contrario de la estética enérgica de su imagen corporativa. Esto es también perverso.

Hubo por supuesto otros de sus sponsors que aceptaron la perversión. Pero con reservas. Hubo lamento. Speedo (indumentaria líder en natación) que premió a Phelps con un bono por un millón de dólares por su récord, emitió este comunicado: “Speedo quiere dejar en claro que no aprueba semejante conducta y sabemos que Michael realmente lamenta sus actos. El es un miembro valioso de nuestro equipo y un gran campeón. Haremos todo lo que se pueda para apoyarle tanto a él como a su familia”.

De campeón a drogadicto hay una foto de diferencia. Y esta mutación lo supo muy bien Kellogg’s, rápida de reflejos.
El trasfondo es la banalización de un dispositivo tecnológico para usos perversos. Lo demás son todos versos que ponen las marcas ante la amenaza de que se acabe la rima.

Hoy justamente salió esta noticia.

Anuncios