La marca Ronaldinho y la decadencia
Nike apostó lo que sea por ser sinónimo de la palabra RONALDINHO. Cantidad de sponsoreo instalado en la figura, en la magia momentanea y viral, en esos arranques garotos que parecían creados para verlos en un plasma. Ronaldinho es parte de la nueva estructura del marketing deportivo, de la última camada de futbolistas obligados a rendir más en un set publicitario que en una cancha. El shock de publicidades sobre el crack brasileño lo único que deja en claro es la transformación de un deportista en un deportista-marca, con todas las presiones y reservas que esto trae.
La apuesta de las marcas y de una marca como el Barcelona por este futbolista ahora sufre el riesgo de la desfiguración de la figura. Cuando la industria del espectáculo empieza a mostrar sus fichas comienza el derrotero conjuntamente a las flojas actuaciones de Gaúcho en la máxima liga. La alta competencia no admite contratiempos ni que los excesos registren marcas inéditas. La contratación del club de Berlusconi, Milan, supone algo más que el cierre de una operación exitosa. Supone darle aire a la marca Ronaldinho. La apuesta ahora recae en el Milan: la contratación dependerá entonces de su contrastación. Mientras tanto, la decadencia del futbolista seguirá con el imán de la decadencia de la marca. Y ya vimos, el sponsor detesta patrocinar por defecto.