La mala prensa de Román

Riquelme no es noticia, Riquelme es rumor. A esta altura decir que Riquelme tiene mala prensa no es novedad alguna. Quizá sorprenda que un tipo que no habla salvo en conferencias de prensa pautadas por patrocinantes o con Sergio Hendler (aunque sí hable dentro del vestuario y en la cancha), sea polémico y se lo envuelva en rumores importantes. El último rumor fue que, literalmente, no le pasaba una pelota a Messi ni le hablaba ni nada. El chisme en términos de espectáculo tiene el mismo impacto que una pseudopelea entre la tota Santillán y Fernanda Vives antes de un show. La estética y el olor a podrido es el mismo. El rumor siempre es considerado dentro de la prensa, muchas veces no tiene más destino que el de una mala leche al pasar, pero en otras el destino puede ser una portada o una separación.

Tal vez sea cierto que está distanciado de Messi, quizá sea muy cierto que en su momento luego del partido Boca-Fluminense tuvo una discusión indoor con Palermo y la mitad del equipo por la floja actuación de Migliore. Mientras tanto Riquelme tendrá que seguir parando las pelotas para que no se transformen en las bolas de nieve que la prensa deportiva y amarilla suele anhelar.