Semifinalmente, Boca a casa

Una lástima. Una verdadera lástima que la final se juegue en la semifinal. Por calidad, por técnica, por Brasil, por Boca, por Maracaná, por tantas otras cosas fue desubicado este partido en esta instancia. Boca eterno, pareciera que no puede concebir su vida sin su copa, encima con brasileros. Pero ciertos errores se pagan caro en la Libertadores. Tan caro quizá como el futuro del arco de Boca.

Poco de Román, algunas corridas indefinidas de Palacio, mucho de Morel, mucho de Ibarra-Paletta-Caceres, Palermo tan nocivo como siempre, pero no alcanzó, no alcanzó a frenar la lástima de que el único equipo argentino en estas instancias, que le juega como quiere a cualquiera en Brasil, incluso a este Fluminense de cotillón y contraataque; insisto, es una lástima. Lo que viene, finalmente, es la final de esta gran competencia americana con un equipito sorpresa de Ecuador, la Liga de Manso y el Patón, y un rival siniestro pero gentil.