Por Caranta

Por la Libertadores, en la pseudolocalía de la cancha de uno de los que en los noventa supo saborear la hazaña continental, léase Vélez, los pseudodirigidos por Carlitos Ischia malograron un empate con el Atlas, por momentos claramente desubicado, de Guadalajara. Notable la desprolijidad de los cuatro goles, notable también el oportunismo del conjunto mejicano que con poca llegada logró saldar las erráticas salidas de un Caranta cada vez más lejos de aquel Abbondanzieri. Lo que en definitiva determinó las coordenadas de este partido de fútbol.

Si el análisis se vuelve puntual aparecen las obviedades. Es obvio que Maidana no puede jugar de cuatro, ni Alvarito tiene la capacidad ofensiva de Ibarra. Es obvia la limitación de Rodrigo Palacio, desde hace un tiempo tiene serias dudas a la hora de un mano a mano y cuando decide gambetear al arquero ya es tarde. Pero su lucha y entrega sigue siendo total. Por último, es muy obvio el aire de revancha de Marioni, gran delantero pero que en Boca no funcionó, es llamativo el ímpetu que le pone a cada jugada, a cada decisión. Para destacar el trabajo de Dátolo en recuperación y toque, y las subidas efectivas de Cáceres.

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